Gracias a la alianza entre Misión Caritas Felices y la Fundación Romero, cuarenta niños y adultos fueron operados gratuitamente de labio y paladar hendido en Sullana. Una intervención médica que devuelve mucho más que salud: regala esperanza, dignidad y futuro.
Una causa que une corazones y voluntades
Cada año, en el Perú, alrededor de 2,500 bebés nacen con labio y paladar hendido, una condición congénita que afecta funciones esenciales como la alimentación, el habla y la respiración. Pero más allá de lo físico, es también una herida emocional que muchas familias no pueden afrontar solas. Por eso, iniciativas como la liderada por Misión Caritas Felices, en colaboración con la Fundación Romero, son esenciales para cerrar esa brecha de desigualdad.
Durante una jornada que combinó ciencia, solidaridad y compromiso, 40 pacientes de escasos recursos fueron sometidos a cirugías reconstructivas gratuitas en el Hospital de Apoyo II-2 de Sullana. La mayoría eran niños de Piura y regiones cercanas, quienes hasta entonces no habían tenido acceso a este tipo de atención especializada.

Cirugía, contención y comunidad
La campaña incluyó una evaluación integral de más de 120 personas entre niños y adultos. Un equipo médico multidisciplinario —conformado por especialistas en cirugía plástica, pediatría, nutrición y anestesiología— se encargó de seleccionar y atender a los 40 pacientes, utilizando quirófanos especialmente acondicionados para la jornada, bajo los más altos estándares de seguridad sanitaria.
“Este es el resultado de la unión de peruanos en favor de peruanos”, señaló Líssel Krüger, directora de Misión Caritas Felices. “Hemos trabajado con los mejores especialistas del país en tratamiento de pacientes fisurados, combinando experiencia técnica y vocación de servicio”.
Pero la atención fue más allá del quirófano. Durante todo el proceso, las familias recibieron acompañamiento emocional, alimentación, logística y actividades recreativas que aliviaron el estrés del momento. Voluntarios de la Fundación Romero prepararon kits de internamiento personalizados que brindaron un entorno más cálido y humano para los pacientes hospitalizados.

Más que una operación, un nuevo comienzo
Para la Fundación Romero, esta intervención es reflejo de una visión más amplia. “Cuando instituciones y voluntarios se unen con propósito, el impacto trasciende lo médico. Se transforma la vida de familias enteras”, afirmó Martín Pérez Monteverde, director ejecutivo de la fundación.
La experiencia no solo significó una intervención quirúrgica. Para muchos de los pacientes, fue su primera oportunidad de recibir una atención médica especializada con calidez, respeto y dignidad. Y para sus familias, fue un primer paso hacia una vida con nuevas oportunidades y menos estigmas.
Este tipo de campañas no solo devuelven la sonrisa a un rostro, sino también a una comunidad entera. Porque cuando el esfuerzo colectivo se orienta hacia los más vulnerables, el impacto es profundo, duradero y verdaderamente transformador.
Redacta: Anghelo Basauri Escudero