Con una inversión millonaria, narrativa disruptiva y una misión clara de romper esquemas, TRIVU debuta con fuerza en el ecosistema televisivo del Perú. Tecnología de punta, contenido independiente y una identidad urbana lo posicionan como el canal que no teme incomodar.
Una nueva tribu frente a la pantalla
La televisión peruana tiene un nuevo protagonista. TRIVU no llega a ocupar espacio: llega a marcarlo con firmeza. Con un lenguaje audaz y una estética frontal, el canal se presenta como una señal multiplataforma, crítica y sin filtros, diseñada para mentes inconformes que ya no se sienten representadas por el relato televisivo tradicional.
La apuesta no es menor: más de tres millones de dólares en inversión, un equipo consolidado y una infraestructura tecnológica de última generación que respalda su aterrizaje en los principales operadores del país. Desde el canal 20 de señal abierta digital hasta plataformas como Movistar TV (canales 33 y 733 HD), Bitel TV360, Zapping, Econocable, Win y más de 200 operadoras a nivel nacional, TRIVU despliega una presencia que desafía los límites entre televisión, red y experiencia digital.

Una causa antes que una fórmula
Dirigido por Renzo Ames en la gerencia general y con la dirección periodística de Luis Alfonso Morey, TRIVU se define como un canal con causa. Su línea editorial se nutre de temas de política, noticias, cultura, pensamiento crítico, entretenimiento y deporte, todos abordados desde una narrativa rebelde, informada y emocionalmente conectada con el presente.
“No queremos tu aprobación, queremos tu atención”, afirma Ames con contundencia. “Y si no nos entiendes, mejor. No estás en nuestra tribu”. Esas palabras no son solo slogan: son manifiesto. Porque TRIVU no busca caer bien, sino remecer conciencias.
Tecnología, narrativa y una tribu en expansión
El sello TRIVU va más allá de la pantalla. Su expansión digital —en plataformas como YouTube, Instagram, TikTok, Facebook, IPTV, web y radio— completa una estrategia transmedia y omnipresente, capaz de conectar con audiencias nativas digitales sin perder el rigor periodístico ni la potencia visual.
El canal también se proyecta como actor clave en el año electoral, con un enfoque plural y sin compromisos. Su cobertura buscará descentralizar la narrativa mediática, dar voz a los que no la tienen y retratar las tensiones del país sin matices edulcorados. “Somos el canal que se atreve donde otros se callan”, remarca Morey.

Una señal que incomoda, y por eso importa
TRIVU no busca repetir fórmulas. Rechaza el confort de lo previsible. No promete neutralidad ni complacencia. Lo que ofrece es algo más difícil de encontrar: autenticidad, riesgo narrativo y una estética visual con alma.
En tiempos donde el ruido digital banaliza los mensajes, TRIVU propone encender la pantalla con narrativas verdaderas, verdades incómodas y emociones reales. No todo será suave. Y eso, precisamente, es lo que lo hace necesario.
Porque las revoluciones no se hacen en silencio, y en la televisión peruana hacía falta una señal así: una tribu que no sigue el guion, sino que lo reescribe desde adentro.
Redacta: Anghelo Basauri Escudero