Con una inversión de 250 millones de dólares, el Estado peruano da luz verde a la construcción de la PTAR Chincha, una obra de saneamiento que beneficiará a más de 345 mil personas y marcará un antes y un después en la gestión del agua residual en el sur del país. El proyecto es parte de una cartera nacional que busca mejorar la salud, el ambiente y la calidad de vida de siete millones de peruanos.
Chincha y el futuro del agua en Perú
El Palacio de Gobierno fue testigo de un hito trascendental. En una ceremonia encabezada por la presidenta Dina Boluarte, el Estado peruano suscribió el contrato de concesión del proyecto Tratamiento de Aguas Residuales para disposición final o reúso de la Ciudad de Chincha (PTAR Chincha). La firma no solo simboliza un compromiso estatal con el bienestar ambiental y la salud pública, sino también una apuesta clara por la infraestructura moderna que marcará el rumbo del país en materia de saneamiento.
La obra, adjudicada a la empresa Aqualia PTAR Chincha S.A.C., representa una inversión de 250 millones de dólares y será financiada bajo el esquema de asociación público-privada (APP). La planta de tratamiento no solo procesará las aguas residuales de siete distritos de Ica, sino que también garantizará su disposición final segura o reúso eficiente en agricultura.
Más que concreto: Salud, ambiente y calidad de vida
El impacto del proyecto será profundo. Al tratar adecuadamente las aguas residuales, la PTAR Chincha ayudará a reducir enfermedades vinculadas a la exposición a aguas contaminadas, protegerá los ecosistemas locales y abrirá oportunidades para la agricultura sostenible.
“Este proyecto demuestra que las APP pueden ser herramientas potentes para cerrar brechas sociales y dinamizar la economía. Hoy comenzamos una nueva etapa para la región y para el país”, sostuvo el ministro de Economía y Finanzas, Raúl Pérez Reyes.

La planta beneficiará directamente a los habitantes de Chincha Alta, Chincha Baja, Grocio Prado, Pueblo Nuevo, Alto Larán, Sunampe y Tambo de Mora. La infraestructura incluirá 21 km de redes de recolección, una estación de bombeo, dos nuevas plantas de tratamiento con capacidad conjunta de 0,6 m³/segundo, y 7,7 km de líneas de disposición final para las aguas tratadas.
Un modelo que se expande: El plan nacional de saneamiento
La PTAR Chincha forma parte de una cartera estratégica que contempla 13 proyectos de agua y saneamiento por un monto superior a los 2.100 millones de dólares, a ser adjudicados entre 2025 y 2026. Se espera que estas iniciativas mejoren las condiciones de vida de siete millones de peruanos en 13 regiones del país.
Entre los proyectos emblemáticos a ejecutarse este año destacan las Obras de Cabecera y Conducción de Agua Potable para Lima, que beneficiarán a 1,2 millones de personas, además de las PTAR de Puerto Maldonado, Cajamarca, San Martín, Trujillo y Cusco, y una moderna planta desaladora en Ilo.
APP: una fórmula probada en Lima que ahora se extiende al país
El éxito de las APP en el tratamiento de aguas residuales no es teórico. En Lima Metropolitana, gracias a este modelo, el porcentaje de aguas residuales tratadas pasó de 21% en 2012 a más de 90% en la actualidad, beneficiando a nueve millones de limeños con mejor salud y un ambiente más limpio.
Con ese precedente, el Gobierno busca replicar esta experiencia en todo el Perú, priorizando zonas que históricamente han enfrentado déficits de infraestructura sanitaria. Para asegurar la sostenibilidad del proyecto, el Estado cofinanciará no solo la inversión inicial, sino también parte del mantenimiento y operación, mientras que la SUNASS garantizará una tarifa justa para los usuarios.
Un paso hacia el futuro hídrico del Perú
La firma del contrato para la PTAR Chincha es más que una formalidad: es una señal de que el Perú está dando pasos firmes hacia una gestión integral del agua, con una mirada de inclusión, sostenibilidad y salud pública. En un contexto donde el acceso a servicios básicos aún es desigual, proyectos como este representan no solo progreso técnico, sino también justicia social y ambiental.
La transformación de Chincha es apenas el comienzo. El país entero observa, esperando que el agua limpia y tratada, como derecho y como oportunidad, llegue pronto a cada rincón del territorio nacional.
Redacta: Jade Bermeo