En el marco de la Asamblea General de la ONU, Donald Trump brinda su apoyo explícito a Javier Milei y su plan económico. Aunque insiste en que Argentina no necesita un rescate, abre la puerta a intervenciones del Tesoro estadounidense para estabilizar la economía local.
Un encuentro con peso simbólico e institucional
Durante una reunión en Nueva York con Milei en el contexto de la Asamblea General, Trump declaró que “EE. UU. ayudará, aunque no creo que Argentina necesite un rescate”. Junto al secretario del Tesoro, Scott Bessent, plantearon que están evaluando “todas las opciones” para estabilizar los mercados argentinos, incluyendo la compra de bonos soberanos o la intervención del Exchange Stabilization Fund.
Mercados que respiran: reacciones inmediatas
El anuncio provocó una respuesta positiva en los mercados: los bonos argentinos se fortalecieron y la cotización del peso registró mejoras. Muchos analistas interpretan esta señal como un voto de confianza externo que podría calmar la volatilidad y atraer inversionistas.

¿Apoyo real o respaldo cauteloso?
Aunque Trump ofreció respaldo oficial, se cuidó de no calificar su acción como un rescate. Subrayó que el objetivo es “hacer que Argentina vuelva a ser grande” mediante buenos precios de deuda y una colaboración financiera inteligente. El mensaje mezcla diplomacia y economía, y deja margen para maniobras posteriores sin comprometer una intervención explícita.
El papel del Tesoro y el fondo estabilizador
La figura clave es Scott Bessent, quien ha dicho que “todas las opciones están sobre la mesa”. Entre ellas, el uso del Exchange Stabilization Fund del gobierno de EE. UU., mediante el cual podrían comprarse bonos, intervenir en divisas o prestar apoyo directo para contener crisis cambiarias. Esta herramienta ya fue mencionada en el anuncio oficial como medio posible para respaldar Argentina.
Riesgos y críticas que acechan el gesto
No todos celebran. Algunos sectores advierten que usar recursos del Tesoro para sostener una economía extranjera podría generar cuestionamientos en EE. UU., especialmente si los resultados no acompañan. Legisladores como Elizabeth Warren han cuestionado la legitimidad del uso de fondos públicos estadounidenses para apuntalar a gobiernos aliados.
Por otra parte, para Argentina este respaldo entraña riesgos reputacionales: depender de apoyo externo puede ser visto como una renuncia a la soberanía económica si no se acompaña con reformas internas creíbles.
Trump se embarca hoy en un acto con múltiples lecturas. Su apoyo a Milei no es un acto de filantropía, sino una jugada política y económica con doble filo: da esperanza al gobierno argentino, pero condiciona expectativas y autoridad. En un país acostumbrado a los saltos abruptos, esta promesa externa podría abrir un respiro… o encender nuevas tensiones.
Redacción: Mauricio Saldaña Pizarro