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La presidenta cae: destituyen a Dina Boluarte en Perú en un voto histórico

El Congreso peruano aprobó este viernes la moción de vacancia contra Dina Boluarte por incapacidad moral permanente, con 124 votos a favor. José Jerí, titular del Parlamento, juró como presidente interino al alba. La baja en su aprobación y la crisis de seguridad precipitaron su salida en medio de incertidumbre institucional.

La vacancia irrumpe al amanecer

Poco después de la medianoche del 10 de octubre, el pleno del Congreso de la República dio luz verde a la moción de vacancia contra Dina Boluarte. El resultado fue categórico: 124 legisladores votaron a favor de destituirla. No hubo votos en contra ni abstenciones significativas. Boluarte no se presentó para su defensa.

José Jerí, quien presidía la cámara, asumió de inmediato como presidente interino. Así, el Perú suma un nuevo capitán —el séptimo desde 2016— en medio de una feroz crisis política y social.

Crisis abierta: criminalidad, escándalos y deslegitimación

La decisión no tomó al país por sorpresa. Boluarte llegó al cargo en diciembre de 2022 tras la caída de Pedro Castillo, pero su gestión ha sido marcada por protestas, denuncias de violaciones de derechos humanos, escándalos de corrupción, y una ola de inseguridad que escampó en su mandato. Su aprobación rondaba el 2-3 %.

Al desencadenante más inmediato se sumó un incidente en un concierto en Lima, donde hubo disparos, heridos y acusaciones de falta de control por parte del gobierno, lo que tensó aún más el ánimo de los congresistas.

Además, su gestión enfrentó el caso “Rolexgate” por relojes de lujo no declarados, cuestionamientos sobre enriquecimiento ilícito y la percepción de que sus alianzas políticas traicionaban el mandato con el que fue investida.

La nocturna sesión y los nombres detrás

La moción fue promovida por la bancada de Renovación Popular, con el apoyo de Fuerza Popular, APP y otras agrupaciones. El argumento central fue su incapacidad moral permanente, consagrado en el artículo 113 de la Constitución peruana.

Boluarte fue citada para responder ante el pleno, pero no acudió al Parlamento. La moción procedió de todos modos.

La rapidez fue notable: horas después de la votación, Jerí fue juramentado como presidente interino.

Reacciones y expectativas inmediatas

El país amaneció con incertidumbre. Sectores sociales llamaban al diálogo, mientras líderes políticos advertían que esta vacancia podría abrir camino a abusos institucionales si no se respeta el orden constitucional.

Jerí prometió convocar elecciones y dar estabilidad hasta que los peruanos elijan un nuevo gobierno. Pero en un país que ha tenido seis presidentes en ocho años, la cautela domina las expectativas.

El legado de un mandato impopular

Boluarte entra ahora en la lista de los presidentes que no completaron su periodo. Su mandato será recordado por la polarización, los conflictos sociales, la intervención policial y la desconfianza ciudadana. Su presidencia adquirió el perfil de una gobernanza por inercia, en un país convulsionado por crisis estructurales.

Esta destitución no es solo un capítulo más en la historia política peruana; es el reflejo de un país que exige un pacto nuevo entre gobernantes y gobernados. Que una presidenta caiga por incapacidad moral es una advertencia: en Perú, las estructuras políticas están en revuelta y el electorado no tolera más desencanto. Ahora, queda ver si el interinato de Jerí será puente hacia la renovación o apenas un paréntesis más en la crisis institucional.

Redacción: Mauricio Saldaña Pizarro