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José Jerí asume la presidencia con la seguridad como prioridad mientras arrastra un pasado controversial

En las primeras horas del viernes 10 de octubre, José Jerí Oré recibió la banda presidencial y se convirtió en el noveno Presidente del Perú en diez años. El cambio se produjo después de que el Parlamento votara masivamente por destituir a Dina Boluarte, con 122 legisladores respaldando la vacancia.

La presidencia del Congreso quedó en manos de Fernando Rospigliosi, militante de Fuerza Popular, quien ocupaba la primera vicepresidencia del Parlamento. Como titular del Legislativo, Jerí asumió automáticamente el mando ejecutivo al no existir vicepresidentes en ejercicio.

Pasadas las dos de la madrugada, llegó al condominio donde reside en el distrito de Jesús María. En la entrada del edificio, un grupo de periodistas lo esperaba para conocer sus primeras palabras como Jefe de Estado. El mandatario se dirigió ante las cámaras y habló de acciones inmediatas y del cumplimiento de lo prometido en el hemiciclo, antes de hacer un llamado directo a la población: mantener la calma y la tranquilidad. Según sus palabras, la prioridad de su gobierno será combatir la delincuencia, que describió como el sentir mayoritario de los ciudadanos en este momento crítico.

El crimen organizado en la mira

Durante su intervención ante los congresistas, Jerí fue enfático al señalar que la inseguridad representa la mayor amenaza para los ciudadanos. Describió a la criminalidad como un enemigo que acecha en las calles y que requiere una respuesta contundente del Estado.

Coherente con ese mensaje, su agenda inaugural incluyó una cita en Palacio de Gobierno con los máximos responsables de la seguridad nacional. Allí se reunió con la cúpula militar y policial para diseñar una estrategia conjunta contra las organizaciones criminales que operan en territorio peruano.

El nuevo presidente hizo un llamado a todas las instituciones del país para sumarse a esta batalla. Mencionó específicamente la necesidad de contar con el respaldo del sistema judicial y el Ministerio Público, enfatizando que solo con un esfuerzo coordinado será posible revertir la situación. También prometió trabajar para que los comicios programados para abril del próximo año se desarrollen con total transparencia.

De legislador accidental a inquilino de palacio

La trayectoria de Jerí en la política ha estado marcada por giros inesperados. Militante del partido Somos Perú desde hace más de una década, su llegada al Congreso en 2021 no fue el resultado de una victoria electoral directa. Ocupó una curul destinada originalmente al exmandatario Martín Vizcarra, quien quedó inhabilitado para ejercer el cargo tras recibir más votos en las urnas.

Pero su perfil público está lejos de ser inmaculado. A principios de 2025, los fiscales iniciaron una indagación por una denuncia de agresión sexual que habría ocurrido meses antes en Canta, una zona al norte de Lima. Una mujer manifestó haber sido atacada mientras estaba en estado de inconsciencia durante una celebración de fin de año. El caso también involucró inicialmente a un familiar político del congresista.

Jerí negó rotundamente cualquier participación en los hechos denunciados. Su agrupación política decidió suspenderlo temporalmente de sus filas mientras avanzaba la investigación fiscal. Para agosto de 2025, el caso fue archivado al determinar que no había elementos suficientes para continuar el proceso en su contra. Sin embargo, como parte de medidas preventivas, un juzgado le ordenó asistir a terapia psicológica por problemas de control de impulsos. Su rechazo a cumplir tal disposición derivó en una nueva investigación por desacato a la autoridad judicial.

Cuestionamientos por manejo de recursos públicos

Las sombras sobre Jerí no se limitan a su ámbito personal, en tanto que su desempeño al frente de la comisión parlamentaria encargada del presupuesto nacional ha generado acusaciones de irregularidades. Se le sindica de haber facilitado la aprobación de proyectos de infraestructura a cambio de pagos indebidos.

Paralelamente, su situación patrimonial ha levantado interrogantes. Entre 2021 y 2024, sus bienes declarados pasaron de poco menos de 97,000 soles a superar el millón ciento cincuenta mil soles, lo que representa un crecimiento exponencial en un período breve. Ante los señalamientos, el congresista argumentó que la mayor parte de ese incremento corresponde a un préstamo hipotecario y que todos sus movimientos financieros están debidamente registrados en el sistema bancario.

Un perfil que generó polémica en redes

La llegada de Jerí a la presidencia también despertó la curiosidad de los usuarios en redes sociales, quienes comenzaron a revisar su actividad digital desde 2011. En su cuenta de X (antes Twitter), el ahora mandatario solía compartir reflexiones personales que rápidamente se volvieron virales tras su asunción al cargo.

Entre las publicaciones que llamaron la atención figuran comentarios sobre su gusto por mujeres que visten de blanco y referencias a modelos en eventos deportivos. Aunque estos mensajes datan de hace varios años, su difusión masiva en las últimas horas generó debates sobre la imagen pública del nuevo presidente en un momento político tan delicado para el país.

Seis meses para gobernar un país dividido

Jeri hereda la presidencia de un Estado en el que las manifestaciones ciudadanas se han intensificado en las últimas semanas, alimentadas, además de la crisis en materia de seguridad que se vive actualmente, por una reforma del sistema de pensiones que obliga a los trabajadores jóvenes a afiliarse a administradoras privadas, pese a que más del 70% de la población labora en la informalidad. El nuevo presidente tiene por delante lidiar con las dudas que empieza a generar su propio pasado entre amplios sectores de la población mientras se proyecta a políticas “de mano dura” contra el crimen.

Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez