Una fuga registrada en un ducto del sistema de gas de Camisea ha desencadenado una crisis energética en Perú que ya impacta en el transporte, la industria y el precio de los combustibles. El Gobierno declaró en emergencia el suministro de gas natural mientras se realizan las reparaciones en la infraestructura afectada.
El incidente ocurrió en la zona de Megantoni, en la región Cusco, donde se ubica parte del sistema de transporte de gas natural que abastece a gran parte del país. La fuga redujo de manera abrupta el volumen disponible de gas y obligó a suspender el transporte de líquidos asociados al recurso energético.
Como consecuencia, diferentes sectores que dependen del gas natural, desde el transporte hasta las centrales termoeléctricas, enfrentan restricciones en el suministro.

Fuga y llamarada en un ducto de gas en Megantoni, Cusco. Imagen difundida tras el incidente. (Foto: Difusión / La República).
Emergencia energética y racionamiento
Ante la caída del abastecimiento, el Ministerio de Energía y Minas declaró en emergencia el suministro de gas natural hasta el 14 de marzo. La medida busca administrar las reservas disponibles mientras se reparan los daños en el ducto.
El Ejecutivo ha dispuesto un esquema de racionamiento que prioriza el consumo residencial, el transporte público masivo y algunas industrias consideradas estratégicas. Sin embargo, todavía no existe una fecha clara para el restablecimiento total del sistema.
El ducto afectado es operado por el Consorcio Camisea y se encuentra en una zona de difícil acceso en la selva del Cusco, lo que complica las labores técnicas para solucionar el problema.
Golpe al transporte: taxistas y conductores entre los más afectados
Uno de los sectores más golpeados por la crisis es el transporte urbano. En Lima, alrededor de 350.000 vehículos utilizan Gas Natural Vehicular (GNV), combustible que normalmente resulta mucho más económico que la gasolina o el diésel.
Debido a la escasez, el Gobierno dispuso que temporalmente no se venda GNV en los grifos, lo que obliga a los conductores a migrar hacia combustibles más caros.
El impacto económico puede ser significativo. Especialistas estiman que los gastos diarios de muchos taxistas podrían triplicarse. Quienes solían gastar cerca de 20 soles diarios en GNV ahora podrían desembolsar hasta 70 soles al utilizar gasolina.
Este aumento de costos podría trasladarse al precio de los servicios de transporte y afectar indirectamente a los pasajeros.
Empresas y sector industrial también enfrentan sobrecostos
La crisis energética también alcanza al sector productivo. Cerca de 1.000 empresas que dependen del gas natural para sus procesos industriales han visto restringido su suministro.
Muchas de estas compañías habían migrado al gas natural en los últimos años debido a su menor costo y menor impacto ambiental. Sin embargo, ante la interrupción del servicio, varias se ven obligadas a volver temporalmente al diésel o al gas licuado de petróleo (GLP), combustibles más costosos.
La Sociedad Nacional de Industrias ha advertido que esta situación podría generar sobrecostos, retrasos en la producción e incluso paralizaciones en algunos sectores.
Impacto local y cuestionamientos sobre la seguridad energética
Aunque la empresa operadora del sistema ha señalado que no existen comunidades cercanas al punto exacto de la fuga, se han reportado denuncias de ciudadanos que afirmaron haber sufrido mareos debido a la liberación de gas.
El incidente ha reabierto el debate sobre la seguridad energética del país y la dependencia de un sistema que se apoya en una infraestructura limitada para transportar el gas natural desde la Amazonía hacia la costa.
También ha puesto nuevamente en el centro de la discusión la situación de las comunidades indígenas cercanas a las zonas de explotación de gas, que durante años han denunciado que los beneficios económicos de estos proyectos no se traducen en mejoras sustanciales en sus condiciones de vida.
Un sistema vulnerable
La fuga ha dejado en evidencia la fragilidad del sistema energético peruano, altamente dependiente de un único ducto para transportar el gas de Camisea hacia el resto del país.
Mientras continúan las investigaciones para determinar las causas del incidente y se realizan las reparaciones, el país enfrenta un escenario de tensión energética que podría seguir afectando los precios del transporte, la industria y el costo de vida si la crisis se prolonga.
Escribe: Naomi Selene Carrasco Cruz.