La culminación del contrato de buses que transportan a los visitantes hacia la maravilla del mundo genera alarma en el sector turístico peruano. Los gremios advierten riesgos para la seguridad, la experiencia de viaje y la reputación internacional del Perú.
Un vacío en la ruta hacia la ciudadela inca
El próximo 5 de septiembre, el contrato de concesión del servicio de transporte hacia Machu Picchu que mantiene la empresa CONSETTUR llegará a su fin. Lejos de ser un proceso de transición ordenada, la conclusión de este acuerdo ha generado una ola de incertidumbre que amenaza con impactar directamente al turismo, el motor económico de toda la región del Cusco.
El sector privado advierte que la falta de previsión de las autoridades competentes ha dejado a la gestión del santuario histórico en un limbo administrativo. “Hoy estamos frente a un vacío de gestión que pone en riesgo el orden y la seguridad en el acceso a nuestro principal atractivo turístico”, señala el pronunciamiento de los gremios.

Turismo en riesgo: Seguridad y reputación en juego
La preocupación va más allá de la logística. El fin de la concesión plantea interrogantes sobre quién operará los buses, bajo qué condiciones y con qué capacidad. Mientras tanto, miles de visitantes ya han adquirido boletos con CONSETTUR sin tener claridad sobre su validez.
Los gremios alertan que este escenario proyecta la imagen de un país incapaz de gestionar su patrimonio más emblemático, dañando la reputación internacional del Perú y retrasando la recuperación de los flujos turísticos, aún rezagados frente a los niveles prepandemia.
Falta de gobernanza en la gestión de Machu Picchu
El pronunciamiento empresarial pone en evidencia un problema estructural: la falta de gobernanza y coordinación en la administración del santuario. La gestión de Machu Picchu continúa marcada por decisiones unilaterales y fragmentadas, que afectan no solo a los grandes operadores, sino sobre todo a los pequeños prestadores de servicios que dependen directamente del flujo de turistas.

Las soluciones que exige el sector privado
Ante la crisis, los gremios turísticos plantean medidas urgentes para evitar el colapso de la gestión:
- Implementar de inmediato mecanismos alternativos de acceso contemplados en el Plan Maestro de Machu Picchu, bajo criterios sostenibles y transparentes.
- Establecer un plan claro para garantizar la validez de los boletos ya adquiridos a CONSETTUR, considerando reprogramaciones o devoluciones.
- Asegurar una capacidad de transporte suficiente para atender el aforo autorizado en la ciudadela.
- Involucrar de manera directa al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) en la definición de soluciones de corto y mediano plazo.
Un deber con el Perú y con el mundo
“Machu Picchu no puede seguir siendo rehén de la improvisación y la falta de visión compartida”, advierten los gremios. Gestionar con responsabilidad esta maravilla del mundo no es un simple acto administrativo, sino un compromiso con el Perú, con su reputación internacional y con las futuras generaciones.
La ciudadela inca, símbolo universal del patrimonio cultural, se encuentra en un punto de inflexión. Lo que está en juego no es solo la eficiencia de un servicio de transporte, sino la capacidad del país de proteger, ordenar y proyectar al mundo la grandeza de su legado.
Escribe: Jade Bermeo