El 28 de agosto del presente año, el Ministerio de Economía y Finanzas proyectó un crecimiento de 4.9% en las exportaciones totales peruanas para 2026, sustentado en una mejora de la oferta primaria y mayor demanda externa. De forma similar, el Banco Central de Reserva estimó que los envíos alcanzarían US$ 91,370 millones durante 2026.
No obstante, recientemente la Organización Mundial del Comercio rebajó el 7 de octubre su proyección de crecimiento del intercambio comercial en todo el mundo para 2026 a apenas 0.5%, impulsado por el incremento de aranceles estadounidenses y el reforzamiento de políticas proteccionistas en las principales economías.
El panorama replica el escenario de 2018-2019 durante la primera guerra comercial entre Estados Unidos y China. Sin el impulso de las cotizaciones de commodities, la guerra comercial de 2019 generó una caída de 3.3% en las exportaciones peruanas y una desaceleración del PBI, que pasó de crecer casi 4% a solo 2%. La economía peruana depende en más de 60% del comercio exterior, lo que amplifica cualquier shock externo.
Las tensiones comerciales escalaron el 15 de octubre cuando Estados Unidos y China iniciaron una nueva fase del conflicto cobrando tarifas portuarias a los barcos construidos, operados o financiados por su rival. Las tarifas son sustanciales, alcanzando hasta US$ 6 millones por supertanque el próximo año, y se triplicarán en los siguientes tres años. Sumadas a los aranceles existentes, incrementarán los costos de envío que eventualmente se trasladarán a mayores precios para empresas y consumidores.

El Fondo Monetario Internacional indicó en su último informe esta semana que aunque el impacto de los aranceles de Trump no ha sido tan grave como esperaban, los riesgos están «inclinados a la baja». Cuando los efectos completos de los aranceles comiencen a manifestarse el próximo año junto con las nuevas tarifas portuarias, la situación podría empeorar.
Pese a los riesgos de la guerra comercial, el Banco Central de Reserva proyecta que los términos de intercambio alcanzarían el nivel más alto desde 1950, favoreciendo los ingresos por exportaciones gracias a los altos precios de los metales y el menor precio del petróleo. El país cerraría con un superávit comercial de US$ 32,390 millones en 2026, no solo por los precios, sino también por mayores volúmenes exportados de productos no tradicionales agrícolas y pesqueros.
Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez