El Consejo de Empresas Americanas (CEA) advierte que los cambios introducidos por la Ley 2466 de 2025 podrían frenar la creación de empleo, reducir la competitividad y alejar oportunidades de inversión en el país.
Tensiones crecientes en el mercado laboral colombiano
El panorama empresarial colombiano se sacude tras la reciente aprobación de la Ley 2466 de 2025, más conocida como la nueva reforma laboral, impulsada por el Congreso y sancionada por el Gobierno nacional. Aunque contiene avances en temas como la inclusión y los derechos laborales, el Consejo de Empresas Americanas (CEA) —gremio que agrupa a más de 110 compañías estadounidenses con operaciones en el país— ha emitido una fuerte alerta sobre sus efectos colaterales.
Según el CEA, la reforma podría tener consecuencias graves para la competitividad, el empleo formal y la atracción de inversión extranjera, especialmente en sectores como alimentos, turismo, espectáculos y comercio.

Un incremento de costos que amenaza la sostenibilidad
Uno de los aspectos más criticados es la redefinición del horario nocturno: ahora, todo turno que comience a partir de las 7:00 p. m. implicará recargos laborales inmediatos, lo que generaría un aumento estimado del 29,4 % en los costos de personal. A esto se suman los nuevos recargos dominicales y festivos, cuya implementación progresiva podría elevar los costos hasta en un 33 % adicional para 2027.
Asimismo, la reforma convierte el contrato de aprendizaje en un vínculo laboral formal, incrementando su costo en más del 90 %, una medida que, según el gremio, desincentivaría la formación práctica y golpearía duramente a las pymes, que conforman el 85 % del tejido empresarial del país.
Pérdida de flexibilidad: una amenaza silenciosa
Además del impacto económico, la ley elimina contratos sindicales y restringe la tercerización de servicios, lo que, en opinión del CEA, pone en jaque la capacidad de adaptación operativa de sectores estratégicos como salud, logística y tecnología.
La conversión automática de contratos a término fijo en contratos indefinidos después de cuatro años —sin excepciones claras— añade una rigidez significativa en la planificación laboral, especialmente en industrias que dependen de proyectos temporales o con alta variabilidad.
Incertidumbre para el ‘nearshoring’ y el capital extranjero
El CEA también advirtió que esta reforma podría poner en riesgo las oportunidades que Colombia tenía para posicionarse como destino clave en procesos de relocalización productiva (nearshoring), una tendencia global que busca traer operaciones más cerca de los mercados de consumo.
Un entorno regulatorio inflexible y de altos costos laborales, advierten, podría hacer que compañías globales elijan otros destinos más competitivos de la región.

Llamado a un debate técnico y plural
Ricardo Triana, director ejecutivo del CEA, hizo un llamado al Gobierno para que promueva un debate técnico, informado y plural que logre alinear los derechos laborales con la sostenibilidad empresarial. “No se trata de retroceder en derechos”, explicó, “sino de construir un marco moderno que genere empleo, fomente la formalidad y atraiga el talento y la inversión que Colombia necesita”.
El CEA reiteró su compromiso con el desarrollo del país y expresó su disposición a colaborar con el Gobierno en el fortalecimiento de políticas laborales que impulsen la productividad sin ahogar al sector privado.
Conclusión: en busca del equilibrio
La reforma laboral de 2025 marca un punto de inflexión para el futuro del trabajo en Colombia. Mientras el país busca avanzar hacia un modelo más equitativo e inclusivo, la preocupación empresarial refleja la necesidad de equilibrar los derechos laborales con la realidad operativa del mercado.
El desafío es grande: garantizar condiciones dignas sin sacrificar empleabilidad, inversión ni crecimiento económico. La conversación apenas comienza.