El Ministerio de Energía y Minas confirmó la propuesta de Petroperú para conectar los campos petroleros del sur ecuatoriano con el Oleoducto Norperuano. Esta apuesta energética busca consolidar la integración regional, dinamizar las exportaciones y reactivar la infraestructura petrolera del país.
Una conexión estratégica en la Amazonía andina
Una nueva vía energética se gesta en el corazón de la frontera amazónica entre Perú y Ecuador. El ministro de Energía y Minas, Jorge Montero, reveló este lunes que Petroperú ha planteado a Petroecuador la posibilidad de construir un ducto binacional de aproximadamente 60 a 70 kilómetros, con el objetivo de conectar los campos petroleros del sur de Ecuador con el Oleoducto Norperuano.
La propuesta, adelantada en una entrevista con RPP, surge como respuesta al reciente desarrollo de nuevos campos de explotación en la Amazonía ecuatoriana, cerca del límite con Perú. Según explicó el titular del Minem, aprovechar la red ya existente del Oleoducto Norperuano es más eficiente que utilizar la infraestructura ecuatoriana actual, ubicada al norte de ese país, en la provincia de Esmeraldas.
“La producción del sur de Ecuador supera los 200 000 barriles diarios. Lo que se busca es que ese crudo pueda transitar por el Oleoducto Norperuano hacia Bayóvar, y desde allí dirigirse a la exportación o a la Refinería de Talara”, explicó Montero.
De concretarse, esta alianza representaría un hito en la integración energética regional, dinamizando la economía de ambos países y dando un nuevo impulso al debilitado sistema de transporte de hidrocarburos en Perú.

El Oleoducto Norperuano, en busca de redención
Inaugurado en 1977, el Oleoducto Norperuano fue diseñado para transportar el crudo extraído en la Amazonía hasta la costa norte del país. No obstante, en los últimos años, ha enfrentado derrames, paralizaciones y protestas sociales que han puesto en entredicho su viabilidad.
Este nuevo proyecto binacional no solo significaría una reactivación económica, sino también una revindicación funcional del ducto, cuya infraestructura podría recuperar protagonismo en el escenario energético sudamericano.
Además, el flujo constante de crudo desde Ecuador incrementaría el volumen transportado, generando rentabilidad para Petroperú y potenciando la operación de la Refinería de Talara, recientemente modernizada.
Gas para el sur: 550 millones de dólares en infraestructura energética
En paralelo al anuncio del ducto binacional, el ministro Jorge Montero también dio a conocer un acuerdo con Cálidda que promete transformar la matriz energética del sur andino peruano.
Según detalló, se ha cerrado una adenda contractual con la empresa privada, que contempla una inversión de 550 millones de dólares destinada a ampliar la infraestructura de distribución de gas natural. El proyecto incluye la construcción de cuatro subestaciones, doce plantas de regasificación y más de 3 700 kilómetros de redes, con el objetivo de llevar gas a siete regiones: Puno, Cusco, Huancavelica, Apurímac, Junín, Ucayali y Pasco.
“El plan permitirá beneficiar a 300 000 familias con acceso a gas económico, limpio y seguro”, afirmó el ministro. Este avance busca democratizar el acceso a la energía en zonas históricamente olvidadas y reducir la dependencia de combustibles más caros y contaminantes.
Geopolítica energética en clave regional
La convergencia de estos anuncios perfila una visión de largo plazo por parte del Gobierno peruano, orientada a fortalecer la infraestructura energética, promover la cooperación binacional y diversificar las rutas de comercialización de hidrocarburos.
En un contexto donde la seguridad energética se ha convertido en una prioridad global, el proyecto del ducto entre Ecuador y Perú se presenta como una jugada estratégica, capaz de consolidar al país como un hub energético regional y de reforzar sus vínculos con los países vecinos.
“Estamos ante una oportunidad histórica de convertir nuestra geografía en una ventaja competitiva”, concluyó Montero, dejando entrever que el desarrollo energético puede —y debe— ser también una vía de integración.
Redacta: Anghelo Basauri Escudero