MENU
Facebook
LinkedIn
X

Fin del pacto nuclear: Rusia levanta la moratoria y sepulta el tratado INF

Un acuerdo que redujo miles de misiles en la Guerra Fría llega a su fin. El mundo asiste al resurgimiento de una carrera armamentista entre potencias nucleares.

Un tratado que moldeó la estabilidad del mundo

El Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) fue mucho más que un pacto técnico entre Washington y Moscú. Fue, durante más de tres décadas, un símbolo tangible del deshielo geopolítico tras la Guerra Fría. Firmado en 1987 por Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov, el acuerdo eliminó una categoría completa de misiles con alcance de 500 a 5,500 kilómetros, y logró la destrucción verificable de más de 2,600 proyectiles.

Durante años, el INF sirvió como columna vertebral del equilibrio estratégico en Europa. Su impacto fue real: en 1991, tanto Estados Unidos como la entonces Unión Soviética habían cumplido con la destrucción de los arsenales acordados, y en 1996 se declaró el cumplimiento total del tratado. Fue una promesa cumplida de desarme, en un mundo que había temido el apocalipsis nuclear.

De la sospecha a la ruptura: la lenta agonía del tratado

Pero el clima cambió. Desde 2014, con la anexión rusa de Crimea, las sospechas mutuas comenzaron a erosionar la confianza entre las partes. Washington acusó a Moscú de desarrollar el misil 9M729, supuestamente violando el tratado, mientras que Rusia denunció las plataformas MK-41 de la OTAN como una amenaza latente.

El fracaso de los intentos diplomáticos para salvar el INF fue evidente. En 2019, bajo la administración de Donald Trump, Estados Unidos se retiró oficialmente del acuerdo, seguido por Rusia un día después. No obstante, Moscú declaró una moratoria unilateral, comprometiéndose a no desplegar misiles de medio y corto alcance… hasta ahora.

Agosto de 2025: el retorno de los misiles

El 4 de agosto de 2025, Rusia anunció el fin de su moratoria, señalando que las condiciones geopolíticas han cambiado de manera drástica. El Ministerio de Exteriores ruso argumentó que Estados Unidos ha desplegado los sistemas Typhon y Dark Eagle en Europa y Asia-Pacífico, lo que consideran una amenaza directa a la seguridad rusa.

La declaración del Kremlin fue clara: “Rusia ya no se considera limitada por nada”. Si bien no se detalló el tipo de armamento a desplegar, el mensaje fue inequívoco: el equilibrio nuclear post-Guerra Fría ha sido desmontado.

Este giro se produce en un contexto aún más tenso, apenas días después de que Donald Trump ordenara el despliegue de submarinos nucleares estadounidenses, en respuesta a declaraciones del expresidente ruso Dmitri Medvédev. La escalada, aunque verbal, se desarrolla sobre un tablero donde las armas ya no son solo retórica.

¿Qué está en juego ahora?

El fin del tratado INF no es solo simbólico. Marca la reactivación potencial de una carrera armamentista, particularmente en Europa del Este y Asia. La eliminación del marco legal que prohibía estos misiles permite ahora a ambas potencias posicionar armamento táctico cerca de zonas sensibles, reactivando los miedos de un conflicto indirecto, pero letal.

Los expertos en seguridad internacional advierten que esta nueva etapa supone mayores riesgos de errores de cálculo, tensiones diplomáticas sostenidas y vulnerabilidad para países no nucleares atrapados en la periferia de estas disputas.

Conclusión: el regreso de los fantasmas

A casi cuatro décadas de su firma, el INF se disuelve bajo el peso de una nueva era de tensiones. Ya no hay pactos que contengan el avance de los misiles de corto y medio alcance. Lo que una vez fue desarme histórico, hoy es un retroceso estratégico con implicancias globales.

El mundo observa en silencio cómo los acuerdos que aseguraron la paz relativa del siglo XX se deshacen en medio de un clima de desconfianza. Lo que sigue no está escrito, pero el reloj del apocalipsis nuclear avanza, otra vez, unos minutos más cerca de la medianoche.

Redacta: Anghelo Basauri Escudero