Washington y Pekín acuerdan un cambio de propiedad de TikTok en Estados Unidos, tras semanas de presión legislativa y temores sobre la seguridad nacional. El pacto, todavía en fase de confirmación, busca asegurar que los datos de millones de ciudadanos estadounidenses estén bajo jurisdicción local, mientras se conservan algunos vínculos con China.
Un ultimátum convertido en pacto marco
El 15 de septiembre de 2025, Estados Unidos y China anunciaron en Madrid un acuerdo marco mediante el cual la filial estadounidense de TikTok, propiedad de ByteDance (empresa china), pasará a estar bajo control estadounidense. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que los términos comerciales ya fueron negociados, aunque los detalles finales —quién comprará, cómo se reestructurará la propiedad, mecanismos de supervisión— esperan la confirmación de los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, en una reunión prevista para el viernes siguiente.

Ley, seguridad y datos: detrás de las exigencias
El origen de la medida se remonta a preocupaciones sobre la seguridad nacional: la ley “Protecting Americans from Foreign Adversary Controlled Applications Act”, aprobada en 2024, obliga a ByteDance a desinvertir o ceder el control si se considera que influencias extranjeras podrían tener acceso indebido a los datos de ciudadanos estadounidenses. Estados Unidos arguye que sin independencia verdadera en el manejo de los algoritmos y los servidores, permanecen los riesgos de vigilancia, manipulación informativa o interferencia extranjera.
Preservar lo chino, sin renunciar al control local
China mostró reservas, pero aceptó el pacto bajo la premisa de que ciertos componentes de TikTok mantengan identidad cultural y operativa en relación con la empresa matriz. “Las características chinas de la aplicación… les importan a Pekín como poder blando”, reconocieron representantes estadounidenses, en alusión a la influencia cultural que ByteDance ejerce incluso más allá de lo comercial.
Al mismo tiempo, el acuerdo contempla revisiones sobre los algoritmos, las licencias de la propiedad intelectual, y salvaguardas contractuales que permitan supervisión mutua, aunque los términos exactos no han sido revelados públicamente.

Politización, jóvenes y cultura digital
El presidente Trump había dado plazo hasta el 17 de septiembre para que ByteDance vendiera la filial estadounidense de TikTok, bajo la presión de legisladores que temen el uso indebido de los datos. El anuncio del acuerdo fue acompañado por declaraciones de Trump en redes sociales, donde dijo que “los jóvenes estadounidenses estarán encantados” con el resultado.
TikTok ha sido espacio de expresión generacional, cultura viral y creación de contenido. Por eso, para muchos usuarios, este cambio no solo tiene que ver con quién controla la empresa, sino con el futuro del contenido digital, los contratos con creadores y la autonomía de la plataforma frente a posibles censuras externas.
Desafíos por venir: de lo macro a lo concreto
Aunque el marco se ha acordado, faltan pasos claves para su concreción:
- Confirmación de los términos por los presidentes Trump y Xi.
- Reestructuración societaria de ByteDance para separar la filial estadounidense.
- Aprobaciones regulatorias en ambos países —China tendrá que permitir la exportación de tecnología sensible, EE. UU. definirá estándares de privacidad, auditoría de algoritmos, manejo de datos.
- Reacción de los usuarios, creadores y anunciantes frente al cambio de propiedad y los nuevos términos de uso.
El éxito del acuerdo dependerá tanto de la legalidad y transparencia del proceso, como de que las promesas de seguridad nacional no se conviertan en pretexto para la restricción de libertades digitales.
Redacción: Mauricio Saldaña Pizarro