La artista amazónica Sara Flores, miembro del pueblo shipibo-konibo, ha sido elegida para representar al Perú en la 61ª Bienal de Arte de Venecia 2026 con su proyecto Entre dos mundos. Por primera vez, una creadora indígena será la imagen nacional en un evento global que une tradición, innovación y simbología ancestral en diálogo con desafíos contemporáneos.
Un hito histórico para la cultura peruana
El Patronato Cultural del Perú (Pacupe) anunció que Sara Flores representará al país en la 61ª Bienal de Arte de Venecia, que se llevará a cabo del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026. Su propuesta Sara Flores. Entre dos mundos fue la ganadora de un Concurso Curatorial que batió récord con 31 postulaciones.
Ser la primera artista shipibo-konibo en ser designada para el Pabellón Peruano en Venecia constituye no solo un reconocimiento artístico, sino un acto simbólico de visibilización de memorias indígenas que han sido ignoradas por demasiado tiempo.

Entre tradición y contemporaneidad: la propuesta artística
En Entre dos mundos, Sara Flores entreteje el arte kené —patrones geométricos tradicionales shipibo-konibo— con materiales y formatos contemporáneos. Su obra dialoga con la memoria ancestral, la fuerza simbólica de los patrones visuales y la espiritualidad ligada a la selva y al río.
Se trata de un proyecto curatorial que responde al eje temático de la Bienal, In Minor Keys (En Clave Menor), originalmente formulado por la fallecida curadora Koyo Kouoh, el cual explora voces mínimas, resistencia, silencios y territorialidades desde perspectivas diversas. Flores encarna esa voz indígena que no solo reclama presencia, sino que aporta una mirada estética que incorpora lo espiritual como parte integral del arte contemporáneo.
Trayectoria y reconocimiento global
Antes de este nombramiento, Sara Flores ya gozaba de reconocimiento internacional. Obras suyas han sido adquiridas por instituciones como el Metropolitan Museum of Art y el Guggenheim de Nueva York, mientras museos como la Tate de Londres, el Hammer Museum en Los Ángeles y el Museum of Fine Arts de San Francisco han incluido piezas de su autoría.
El jurado del concurso curatorial, compuesto por ocho especialistas de trayectoria internacional, destacó la madurez de la escena artística peruana, y resaltaron la calidad de las propuestas, entre las cuales la de Flores sobresalió por su coherencia, profundidad simbólica y su capacidad de dialogar con problemáticas culturales y sociales contemporáneas.

Significado cultural y político del nombramiento
La elección de Flores representa un momento decisivo en la política cultural del Perú: medio siglo después del reconocimiento de Joaquín López Antay con el Premio Nacional de Cultura, vuelve a ponerse en el centro la sabiduría ancestral como fuente legítima de creación y de identidad nacional.
Además, cobra especial relevancia que esta visibilización ocurra desde la Amazonía, un territorio profundo, lleno de belleza, saberes y también de amenazas ambientales y culturales. En la obra de Flores, el kené no es solo un ornamento, sino también un mapa de resistencia, un lenguaje simbólico que conecta sus raíces con los desafíos del presente: la pérdida de biodiversidad, el extractivismo, la reivindicación de los pueblos indígenas.
Redacción: Mauricio Saldaña Pizarro