Las autoridades reguladoras de la República Popular China han comenzado a ejecutar una nueva directiva gubernamental destinada a consolidar la autosuficiencia tecnológica del país. La orden exige que los nuevos centros de datos que reciban financiación pública utilicen exclusivamente semiconductores de inteligencia artificial (IA) de fabricados en el Gigante Asiático.
La política se deriva de una guía emitida recientemente por el Estado, la cual ha propiciado que, cumplimiento de la misma, los reguladores instruyan a los operadores de centros de datos para priorizar el hardware local en futuros proyectos y actuar sobre la infraestructura ya existente.
Concretamente, a las instalaciones que ya operan con componentes extranjeros se les ha solicitado que planifiquen la eliminación completa de dichos chips. La directiva parece ser de aplicación inmediata, aunque los informes sugieren que los proyectos que ya se encuentran en una fase avanzada de implementación serán evaluados por las autoridades de forma individual.
El objetivo de este tipo de medidas es reducir la dependencia de proveedores extranjeros en un sector considerado crítico para la seguridad y el desarrollo nacional. Compañías estadounidenses como Nvidia, AMD e Intel, que han sido los principales proveedores de chips de IA para el mercado chino, verán un impacto directo como resultado de la implementación regulatoria.
Así pues, el movimiento, bien ejecutado, terminaría haciendo que Pekín, dentro de su estrategia, fortalezca su industria local de semiconductores al asegurar hipotéticamente un mercado para los competidores nacionales y acelerar el desarrollo y la adopción de su propia tecnología de inteligencia artificial dentro de su infraestructura de computación de alto rendimiento.
Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez