El gobierno de Volodímir Zelenski recibió notificación de la propuesta estadounidense que plantea concesiones significativas a Rusia. El presidente ucraniano advirtió que su país podría verse forzado a elegir entre comprometer principios fundamentales o arriesgar el apoyo de uno de sus aliados clave, luego de que la Casa Blanca definiera un plazo extremadamente breve para responder al documento.
Por su parte, la administración estadounidense considera urgente cerrar un acuerdo antes del invierno y ha expresado que Kyiv debería aceptar la iniciativa en cuestión de días. La propuesta de veintiocho puntos incluye la cesión de territorios ocupados, restricciones permanentes sobre el tamaño y alcance de las fuerzas armadas ucranianas y la renuncia definitiva a integrarse a la alianza atlántica. El borrador que circula también incorpora exigencias para Moscú, entre ellas el retiro parcial de sus tropas de áreas conquistadas.
Zelenski ha manifestado en diversas ocasiones su rechazo a cualquier fórmula que implique reconocer avances territoriales rusos, aunque en público ha adoptado un tono prudente mientras sostiene comunicaciones con líderes europeos y con altos funcionarios estadounidenses. El mandatario insiste en que solo respaldará un esquema que garantice una paz sostenible y respete la soberanía del país. Para muchos observadores, la tensión entre mantener el respaldo occidental y evitar un acuerdo considerado desigual crea un momento delicado para la estabilidad interna de Ucrania.
El Kremlin, por su parte, ha señalado que el documento podría servir como base para una negociación final, aunque insiste en que sus demandas territoriales y de seguridad no son negociables. Voceros cercanos al presidente ruso afirman que el plan busca frenar el avance militar de Moscú y que su aplicación evitaría mayores pérdidas territoriales para Ucrania. Operadores políticos de ambos países han reconocido que la propuesta emergió de contactos informales entre asesores estadounidenses y emisarios rusos.
La iniciativa de Washington, además, prevé el levantamiento progresivo de sanciones impuestas a Moscú, su eventual reincorporación al G8 y la creación de un fondo alimentado por activos rusos congelados. El texto deja en segundo plano una de las principales exigencias ucranianas, que es contar con garantías de seguridad de la misma solidez que la cláusula de defensa mutua de la OTAN. Ese punto aparece mencionado de manera general sin establecer mecanismos concretos.
Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez