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Doble terremoto de gran magnitud sacude el norte de Venezuela y deja una estela de destrucción

Un devastador escenario afronta la costa norte de Venezuela tras ser sacudida la tarde del miércoles por una cadena de dos potentes terremotos consecutivos, los cuales han dejado hasta el momento un saldo trágico de al menos 164 fallecidos y 971 heridos. Los seísmos, de magnitud 7,2 y 7,5, tuvieron su epicentro en las cercanías de la localidad costera de Morón, en el estado Carabobo, registrándose con apenas un minuto de diferencia a partir de las 18:04 hora local.

Los movimientos telúricos, descritos como unos de los más fuertes que han afectado a la nación sudamericana en más de un siglo, provocaron el pánico inmediato entre la población. Vecinos de diversas localidades reportaron que los sismos comenzaron de forma leve pero incrementaron su intensidad de forma abrupta, obligando a miles de familias a abandonar sus hogares de manera apresurada.

Edificación en ruinas debido a los terremotos en la localidad de Catia La Mar. (Fotos: EFE/ Ronald Pena R.)

Impacto inmediato e infraestructura colapsada

La violencia del movimiento telúrico provocó el colapso de múltiples edificaciones, cortes masivos de electricidad y la pérdida de la cobertura móvil en diversas regiones del país. En Caracas, la población civil se vio obligada a resguardarse en espacios públicos, avenidas y calles ante el balanceo y desplome de estructuras que dejaron al descubierto el interior de las viviendas. Densas columnas de polvo se elevaron en zonas comerciales de alta concurrencia, mientras los ciudadanos permanecían a la intemperie protegiendo a sus familias y mascotas.

La gravedad de la situación en la infraestructura de transporte obligó al cierre preventivo y de emergencia del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar debido a los severos daños sufridos en sus instalaciones. Paralelamente, en estados costeros como La Guaira y Falcón se reportaron escenas críticas con escombros bloqueando las principales vías públicas y personas atrapadas bajo las estructuras colapsadas, intensificando la urgencia de las labores de remoción en las primeras horas de la noche.

Respuesta gubernamental y medidas de emergencia

Ante la magnitud del desastre, la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, declaró formalmente el estado de emergencia nacional y anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares destinado de forma exclusiva a las tareas de reconstrucción, asistencia humanitaria y atención a la crisis. Desde el Ejecutivo se instó a la ciudadanía a mantener la calma, reportar las afectaciones a través de los canales digitales del Gobierno y priorizar la unidad nacional frente a la catástrofe.

Asimismo, las autoridades decretaron la suspensión temporal de las actividades escolares y la interrupción del suministro de gas natural por estrictos motivos de prevención. Toda la red de salud pública y privada del país fue activada en alerta máxima, emitiendo un llamado urgente a todo el personal médico y sanitario para presentarse en los centros hospitalarios con el fin de dar abasto a la gran afluencia de heridos.

Solidaridad internacional y labores de rescate

A nivel internacional, mandatarios y gobiernos de la región y el mundo manifestaron su profunda solidaridad con el pueblo venezolano. Presidentes como Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil y Nayib Bukele de El Salvador expresaron su consternación y ofrecieron apoyo inmediato para la reconstrucción. Por su parte, la administración de Estados Unidos y la Cancillería de Argentina confirmaron la disposición de asistencia humanitaria, recursos médicos y el envío inmediato de brigadas especializadas en búsqueda y rescate.

Mientras tanto, los cuerpos de bomberos, rescate y Protección Civil locales continúan trabajando a contrarreloj entre las estructuras colapsadas para hallar supervivientes. Las labores se desarrollan bajo un clima de constante alerta debido a que el Servicio Geológico de EE. UU. y las autoridades locales han contabilizado más de 30 réplicas significativas tras los dos eventos principales, manteniendo en vilo a la población civil.

Escribe: Naomi Selene Carrasco Cruz