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Del desierto limeño al menú global: el escultor peruano Antonio De Loayza irrumpe en la Trienal de Arte Latinoamericano de Nueva York

Con su instalación Urban Skin, Antonio De Loayza representará al Perú en la New York Latin American Art Triennial (18 octubre-15 noviembre 2025) en el espacio BronxArtSpace, y propone una mirada contemporánea sobre la identidad, la memoria y el paisaje urbano fragmentado.

El paisaje interior que viaja a Manhattan

Lima, 20 de octubre de 2025.
El nombre de Antonio De Loayza no suena como el de un creador lejano: nació en Lima en 1993 y hoy sus obras, construidas con materiales urbanos como mallas metálicas, cascajo y ladrillos, cruzan el Atlántico para dialogar en Nueva York.

“Urban Skin” no es solo una instalación; es un exoesqueleto de ciudad, un vestido urbano para la metrópolis que parece olvidada. Loayza lleva consigo la huella de barrios limeños, de periferias no planificadas, de la memoria colectiva que filtra su luz en esquinas anónimas.

Identidad, fragmento y memoria

El artista afirma que “uno de sus principales intereses es cómo se **construyen la identidad y la memoria en un espacio fragmentado y caótico como la ciudad”.

Su obra recoge lo informal y lo ancestral: el paisaje del Perú, la cultura popular, las creencias religiosas y su impronta personal convergen en un lenguaje escultórico que desafía jerarquías.

En “Urban Skin”, la idea de recubrimiento urbano —piel de la ciudad— dialoga con la erosión estética de lo colectivo: es piel herida, piel estructurada, piel que recuerda.

Trienal neoyorquina: el escenario global

La New York Latin American Art Triennial, celebrada cada tres años en la ciudad de Nueva York, se ha consolidado como plataforma internacional para el arte latinoamericano contemporáneo.

Esta edición contará con works del Perú, Ecuador, Colombia, Brasil y otros países, invitados a debatir los territorios de lo urbano, lo colectivo y lo nómada. Loayza estará acompañado por la también peruana Lolo Ostia.

En su cruce hacia el exterior, el escultor se convierte en mensajero de una estética latinoamericana que no busca exotismo, sino diálogo universal.

Entre lo local y lo global: tensiones y apuestas

La participación de De Loayza es más que un logro individual: es un capítulo de la artística peruana contemporánea que se amplía. Su presencia en Nueva York amplifica las preguntas sobre la identidad cultural, el paisaje urbano y el papel del artista como mediador de memoria.

“Busco representar la transformación y diversidad del territorio, incorporando símbolos iconográficos y mitológicos”, explica.

Este discurso conecta con dinámicas globales: la migración urbana, los fragmentos de ciudad, la reconfiguración de lo colectivo. Que un artista peruano plantee esto en un contexto neoyorquino revela la universalidad de su obra.

El impacto que viene

Para el Perú, contar con un representante en una plataforma de alcance global es una señal de que las artes visuales nacionales están emergiendo con fuerza. Para el público, “Urban Skin” será una oportunidad para contemplar el paisaje urbano transformado —no como escenario de caos, sino como mapa de posibilidad estética.

Quince años atrás, estos materiales, estos fragmentos y este discurso podrían haber sido considerados marginales. Hoy, forman parte del menú global del arte contemporáneo.

Cuando la ciudad se convierte en materia de arte, cuando el ladrillo y el hierro dialogan con la memoria colectiva, aparece la obra de Antonio De Loayza. Desde Lima hacia Manhattan, su piel urbana viaja cargada de preguntas, resonancias y belleza. En la Trienal de Nueva York, ese viaje encuentra su visibilidad. Allí, entre todos los mundos posibles, el escultor peruano nos pide un momento de pausa para ver la ciudad —y el yo— desde otro ángulo.

Redacción: Mauricio Saldaña Pizarro