Un conjunto de fósiles humanos hallados en una cueva de Marruecos y datados en aproximadamente 773.000 años podría corresponder a una población ancestral muy cercana al linaje que dio origen al Homo sapiens, según un estudio publicado en la revista Nature.
Los restos —que incluyen mandíbulas de dos adultos y un niño pequeño, además de dientes, vértebras y un fémur— fueron encontrados en la cueva Grotte à Hominidés, en la ciudad de Casablanca. Los investigadores señalan que el lugar funcionó principalmente como guarida de carnívoros, y que uno de los huesos presenta marcas de mordeduras, lo que sugiere que al menos uno de los individuos pudo haber sido cazado o carroñeado por hienas.
El análisis indica que estos homínidos pertenecerían a una forma evolucionada de Homo erectus, especie que surgió en África hace cerca de 1,9 millones de años. Los fósiles muestran una combinación de rasgos primitivos y más modernos, lo que permite cubrir un vacío clave en el registro fósil africano entre hace un millón y 600.000 años.
Según los especialistas, esta población habría existido poco antes de la separación evolutiva entre el linaje africano que condujo al Homo sapiens y las ramas euroasiáticas que dieron origen a los neandertales y denisovanos. Aunque los investigadores evitan definirlos como “el último ancestro común”, consideran que se trataría de una población muy próxima a ese punto de divergencia.
El estudio refuerza la idea de un origen profundamente africano del Homo sapiens y sugiere posibles contactos intermitentes entre poblaciones del norte de África y la península ibérica, dada la similitud con fósiles hallados en Atapuerca, España. Los homínidos de este periodo ya presentaban proporciones corporales similares a las actuales, aunque con cerebros más pequeños, y habitaban entornos donde alternaban entre cazadores y presas.
Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez