El año 2025 culmina hoy como un periodo de continuación para quiebres transiciones que reconfiguraron el escenario internacional en el que el Perú está inserto. Durante los últimos doce meses, los hechos más resaltantes en los medios se iniciaron con la la asunción de Donald Trump en la Casa Blanca durante el mes de enero, el cual marcó el inicio de una etapa de proteccionismo que afectó el flujo de bienes a nivel mundial. La imposición de aranceles del 10 % a las importaciones chinas y gravámenes del 25 % a los socios del bloque norteamericano obligó a las economías emergentes a diversificar sus destinos comerciales. Paralelamente, la guerra entre Rusia y Ucrania en Europa del Este mantuvo su intensidad, mientras que en Oriente Próximo se buscó un alto al fuego en la Franja de Gaza, mismo que parecía concretarse en octubre, cuando después de unos días de alcanzados acuerdos ambas partes retomaron sus hostilidades de manera unilateral.

Por su parte, el fallecimiento del papa Francisco en abril cerró una era para la Iglesia católica y dio paso al cónclave que eligió al cardenal Robert Prevost como el pontífice León XIV. El nuevo liderazgo en el Vaticano coincidió con hitos de la exploración espacial, como el avance de la misión Artemis II, que devolvió la presencia humana a la órbita lunar tras cinco décadas de ausencia. Sin embargo, el optimismo científico contrastó con la persistencia de desastres naturales vinculados al calentamiento global, manifestados en incendios forestales de gran magnitud en el hemisferio norte y una alteración de los ciclos hídricos en la región sudamericana.

En el ámbito de la economía, el desempeño del Perú logró distanciarse de la inestabilidad política al reportar una expansión del Producto Bruto Interno superior al 3 %. El dinamismo de la minería, impulsado por los altos precios del cobre, y el récord en las exportaciones de productos como el cacao y los arándanos permitieron que las ventas externas crecieran un 22 % anual. El Banco Central de Reserva cumplió con su mandato de estabilidad al mantener la inflación en un margen del 1,4 %, lo que protegió la capacidad de consumo de las familias pese a la cautela que aún rige la inversión privada en sectores clave.
La puesta en marcha definitiva del Megapuerto de Chancay se consolidó como el motor de la infraestructura nacional durante el segundo semestre. La terminal portuaria terminó por reducir los tiempos de tránsito hacia el mercado asiático, posicionando al Perú como un nodo de suma importancia para la salida de materias primas en la región. Pese a este avance, cabe resaltar que la falta de obras complementarias en las vías terrestres y la carencia de servicios básicos en las zonas de influencia del puerto generaron un contraste evidente entre el crecimiento macroeconómico y el desarrollo social del entorno urbano.

La crisis de seguridad interna representó el mayor desafío social debido al aumento de las extorsiones y el control de economías ilegales por bandas criminales en zonas mineras como Pataz. Las movilizaciones sociales en respuesta a la violencia fueron vistas de forma frecuente, al tiempo que el Congreso enfrentó cuestionamientos por reformas legislativas que alteraron los protocolos de investigación contra el crimen organizado. Ligada –en parte– a dicha situación, el 9 de octubre de este año se aprobó la vacancia de Dina Boluarte por incapacidad moral permanente con 122 votos a favor, a lo cual, tras la destitución, José Jerí asumió la Presidencia de la República hasta mediados de 2026. Si bien su popularidad ha sido mayor a la de Boluarte –que contaba con menos de 2% de aprobación–, sus críticos le exigen respuestas concretas frente a la mayor problemática de seguridad en la actualidad.

El panorama para el próximo ciclo está condicionado por la necesidad de reducir la pobreza que todavía golpea a un tercio de los ciudadanos y por la fragmentación de la oferta política de cara a 2026. La estabilidad de la moneda y el aprovechamiento de la nueva red logística portuaria aparecen como las principales fortalezas para enfrentar la incertidumbre externa. El éxito del país en el corto plazo dependerá de la capacidad de las autoridades para transformar el superávit comercial en mejoras reales de salud y educación, evitando que el descontento social profundice la polarización antes de las elecciones generales.
Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez