Las autoridades sanitarias de Gaza actualizaron el balance de víctimas y confirmaron que más de 70 mil personas han perdido la vida desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023. El registro, considerado confiable por organismos de Naciones Unidas, también contabiliza cerca de 171 mil heridos, una cifra que sigue creciendo a medida que avanzan los trabajos de recuperación entre los escombros.
El último recuento incorporó casi 300 cuerpos que fueron identificados recientemente por el comité gubernamental encargado de verificar las víctimas. Solo dos correspondían a fallecidos en ataques recientes, mientras que el resto fue hallado bajo estructuras colapsadas, muchas de ellas inaccesibles durante los primeros meses del conflicto debido a la intensidad de los bombardeos.
El origen de esta cadena de violencia se remonta al ataque que Hamás lanzó en el sur de Israel en octubre de 2023, un hecho que dejó más de un millar de muertos y cientos de secuestrados, según cifras israelíes. Desde entonces, gran parte del enclave palestino ha quedado reducida a ruinas, y más del ochenta por ciento de sus edificaciones ha resultado destruido o gravemente dañado, lo que dificulta cualquier esfuerzo para documentar con precisión el alcance humano de la guerra.
Durante la fase más dura de los combates, las autoridades consiguieron registrar únicamente los cuerpos que llegaban a los hospitales, identificados con nombre y documento. El panorama cambió tras la entrada en vigor de la frágil tregua del 10 de octubre de 2025, que abrió una ventana para retomar las labores de búsqueda en zonas antes inaccesibles. Equipos de la Defensa Civil han recuperado más de seiscientos cadáveres desde entonces y se han registrado centenares de nuevas víctimas y heridos pese al alto el fuego.
Expertos en salud pública consultados por Reuters recuerdan que Gaza contaba con sistemas estadísticos sólidos antes de la guerra, lo que contrasta con las dificultades actuales para registrar de forma sistemática la pérdida de vidas en un entorno donde la infraestructura sanitaria ha quedado severamente dañada.
El conflicto sigue activo aunque con menor intensidad. Las fuerzas israelíes mantienen el control de más de la mitad del territorio tras replegarse hacia la llamada línea amarilla, una zona donde se han producido nuevos incidentes mortales. El ejército israelí informó que mató a tres palestinos en el sur de la Franja después de que se aproximaran a sus posiciones. Dos de ellos eran hermanos menores de edad, según el Hospital Naser de Khan Younis. Horas antes, un tercer hombre había sido abatido en circunstancias similares.
Los hechos recientes muestran que, incluso en medio del alto el fuego, las condiciones de seguridad y la devastación del territorio siguen obstaculizando los esfuerzos humanitarios, mientras el número de víctimas continúa en aumento.
Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez