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Un estudio del MIT advierte que más de una décima parte del empleo en Estados Unidos ya puede ser cubierto por la inteligencia artificial

Un análisis elaborado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts y el Laboratorio Nacional Oak Ridge reveló que una porción significativa del mercado laboral estadounidense es técnicamente reemplazable con herramientas de inteligencia artificial disponibles hoy. La investigación estima que cerca del doce por ciento de los puestos del país tiene tareas que podrían ser cubiertas sin necesidad de recurrir a desarrollos futuros, lo que redefine la manera en que se evalúa la exposición a la automatización.

El informe parte de un ejercicio de simulación que reconstruye digitalmente el funcionamiento de la fuerza laboral nacional. El modelo recrea a más de ciento cincuenta millones de trabajadores como agentes individuales con perfiles basados en habilidades reales, que luego son contrastadas con las funciones actuales de trece mil sistemas de inteligencia artificial. Esta comparación permite identificar coincidencias entre la capacidad humana y las herramientas tecnológicas ya disponibles para ejecutar procesos rutinarios o administrativos.

El procesamiento de los datos se realizó en Frontier, uno de los superordenadores más potentes del mundo, lo que permitió analizar la exposición a la automatización con un nivel de detalle inédito. El enfoque llega hasta la escala de condado y código postal, lo que hace posible determinar cuántas tareas concretas de un empleo específico ya pueden ser asumidas por software sin participación humana.

El estudio derriba varias percepciones extendidas sobre el impacto de la inteligencia artificial. Las funciones de ingeniería y programación, a pesar de estar en el centro de la conversación pública, figuran entre las menos vulnerables en términos técnicos. El riesgo real se concentra en labores repetitivas de análisis, procesamiento de datos y gestión interna, presentes en sectores como finanzas, salud o manufactura. La investigación también muestra que estados vinculados históricamente a la industria pesada, como Ohio y Tennessee, figuran entre los más expuestos debido a la cantidad de tareas administrativas susceptibles de automatización.

Los autores enfatizan que la sustitución técnica no equivale a despidos inmediatos. El índice utilizado en el estudio, conocido como Iceberg Index, define únicamente el potencial de reemplazo basado en tareas, sin proyectar efectos económicos directos. Aun así, los investigadores consideran que los indicadores tradicionales no capturan el riesgo estructural asociado al avance de la inteligencia artificial, y advierten que la transición puede generar tensiones en el mercado laboral si no se adoptan medidas anticipadas.

El informe recomienda impulsar programas de formación que preparen a los trabajadores para convivir con herramientas de IA y promover estrategias de reconversión laboral orientadas a sectores con mayor exposición. El objetivo es evitar que la automatización avance a un ritmo más rápido que la capacidad de adaptación de los empleados. Los autores sostienen que la precisión alcanzada con el modelo demuestra que es posible identificar qué funciones enfrentan riesgos inmediatos, un elemento que consideran fundamental para anticipar transformaciones económicas que ya tienen lugar.

Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez