En el Perú, la inteligencia artificial todavía no termina de convertirse en herramienta de trabajo cotidiano para la mayoría de empresas. Una encuesta del Banco Central de Reserva (BCRP), incluida en su informe de expectativas macroeconómicas, señala que el 51% de los negocios consultados no emplea IA, y que el porcentaje sube a 62% en manufactura, un sector donde la adopción suele requerir inversiones adicionales en infraestructura, procesos y personal especializado.

Gráfico: Sectores en donde se utiliza inteligencia artificial en el Perú (Fuente: BCRP)
Entre las empresas que sí usan IA, el 66% recurre principalmente a herramientas de IA generativa, como ChatGPT o Copilot, para consultas, mientras que el 50% afirma que la aplica para optimizar procesos internos. Es decir, incluso en los casos donde ya existe adopción, el uso se concentra en tareas de apoyo, productividad y asistencia, más que en integraciones de mayor escala.

Gráfico: Fines del uso de la inteligencia artificial en las empresas peruanas (Fuente: BCRP)
En esa misma medición, el BCRP recoge dos limitantes que aparecen de forma recurrente en el sector empresarial. El primero es la falta de información clara sobre cómo aplicar IA a los negocios; el segundo, la falta de personal con conocimientos en IA. En otras palabras, el freno no es únicamente presupuestal; también es de capacidades y de comprensión sobre qué problemas concretos puede resolver la tecnología, con qué retorno y en qué plazos.
Ese contraste se vuelve más evidente cuando se mira lo que ocurre en un frente donde la IA viene mostrando retornos cuantificables, esto es, la ciberseguridad. Durante el IBM Tech Summit Perú 2025, de noviembre del año pasado, se presentaron los hallazgos del informe regional Cost of a Data Breach para América Latina, que apunta a un patrón consistente en empresas que integran IA y automatización en sus estrategias de seguridad digital. En la región, el 75% de las compañías que ya utilizan soluciones de seguridad impulsadas por IA y automatización reportaron ahorros de hasta USD 900.000, al tiempo que redujeron hasta en 111 días los tiempos promedio de identificación y resolución de filtraciones de datos, en comparación con organizaciones que no empleaban esas tecnologías.
El informe, además, describía que aproximadamente un 33% de empresas en su estudio usaba intensivamente IA para optimizar la automatización de procesos en el ámbito de la ciberseguridad, mientras un 42% lo hacía de manera limitada y un 25% todavía no implementaba tales capacidades.
Bajo ese marco, la pregunta para el mercado peruano no es solo por qué la IA no avanza, sino dónde podría avanzar primero con mayor probabilidad de retorno. Los datos del BCRP muestran que la adopción, cuando existe, se está canalizando hacia consultas y eficiencia interna. Los datos regionales sugieren que la ciberseguridad —por su capacidad de reducir tiempos de respuesta, ordenar alertas y limitar pérdidas— se está consolidando como uno de los casos de uso con beneficios más claros y medibles. La ecuación, sin embargo, todavía se topa con las barreras señaladas por las propias empresas anteriormente.
En cuanto al gasto, la encuesta del BCRP muestra que el 56% de negocios no planea aumentar su inversión en IA respecto al año anterior, mientras que un 32% sí considera elevarla hasta en un 10%. Ese patrón sugiere un mercado donde la mayoría todavía percibe la IA como una herramienta “a probar” o un costo difícil de justificar, y donde el impulso se concentra en empresas que ya han encontrado usos directos o presiones competitivas que las obligan a modernizarse.
Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez