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La economía peruana en 2025 presentó sectores en crecimiento y actividades que siguen sin despegar

La economía peruana cerraría 2025 con un crecimiento moderado, impulsado principalmente por actividades primarias que han logrado sortear un contexto político y social todavía frágil. El Ministerio de Economía y Finanzas proyecta una expansión del Producto Bruto Interno de 3,2 %, un resultado positivo en términos generales, aunque desigual entre sectores productivos.

La agroexportación se consolidó como uno de los principales motores del año. Condiciones climáticas favorables y un entorno regulatorio estable permitieron una expansión significativa de los envíos al exterior. Representantes del sector estiman que el valor exportado crecerá cerca de 20 % frente a 2024, con buenos desempeños en productos como cacao, café, uvas, arándanos y granadas. En contraste, cultivos tradicionales como el banano orgánico, el espárrago y la cebolla registraron retrocesos en sus ventas internacionales.

El balance del sector minero, en cambio, muestra señales de estancamiento. Pese a los precios favorables de los metales en los mercados internacionales, la producción creció de forma limitada. El cobre apenas avanzaría alrededor de 1,5 %, mientras que el oro mantendría niveles similares a los del año previo. El zinc destacó como la excepción, con un incremento superior al 15 %. La inversión minera sí mostró una mejora, al ubicarse entre 5 % y 7 %, aunque sin traducirse aún en un repunte significativo de la producción.

Desde el sector se atribuye este desempeño a factores políticos, la ausencia de nuevos proyectos de gran escala y el avance de la minería ilegal. Especialistas advierten que los mecanismos de formalización no han logrado contener esta actividad, lo que distorsiona el mercado y genera pérdidas fiscales considerables, especialmente en el caso del oro.

La pesca industrial también cerraría el año con resultados positivos, aunque con matices. Los desembarques de anchoveta se ubicarían ligeramente por debajo de los niveles de 2024, pero las exportaciones de harina y aceite de pescado crecieron alrededor de 2,6 % hasta septiembre, gracias a una demanda externa sostenida. No obstante, el sector enfrenta riesgos asociados a la pesca ilegal y a iniciativas legislativas que podrían extender procesos de formalización sin un control efectivo, lo que amenaza la sostenibilidad del recurso.

En turismo, la recuperación se mantiene incompleta. Si bien los ingresos por divisas han mejorado, el número de visitantes extranjeros continúa lejos de los niveles previos a la pandemia. La llegada de turistas permanece estancada en torno al 3,5 %, afectada por la percepción de inestabilidad política, problemas de seguridad y dificultades en la gestión de destinos clave. La situación de Machu Picchu, en particular, sigue siendo un factor que limita el crecimiento del sector.

Representantes del rubro señalan que, de no corregirse estos problemas, los ingresos turísticos no superarán por sexto año consecutivo los niveles alcanzados en 2019. Entre las medidas pendientes figuran la revisión de costos aeroportuarios y una estrategia más clara para diversificar destinos hacia el norte, la sierra y la selva central.

Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez