OpenAI acaba de firmar un contrato de 38,000 millones de dólares con Amazon para servicios de computación en la nube, que se ejecutará durante los próximos siete años. El acuerdo surge inmediatamente después de que la empresa redefiniera su relación contractual con Microsoft, rompiendo una dependencia exclusiva que había caracterizado su operación desde 2019.
La necesidad de capacidad de procesamiento para desarrollar sistemas como ChatGPT impulsa una expansión acelerada. Así pues, aralelamente al acuerdo con Amazon, la compañía está construyendo centros de datos con socios como Oracle, SoftBank y entidades de los Emiratos Árabes Unidos, una estrategia multifocal que refleja la carrera por acumular recursos en un sector donde la capacidad computacional determina la competitividad.
La inversión ha colocado a OpenAI en el mismo terreno que gigantes como Google y Meta, que junto con Microsoft han comprometido colectivamente más de 360,000 millones en gastos de capital. Tal ritmo de inversión ha generado escepticismo entre los analistas, quienes señalan deficiencias tales como los altos costos y la madurez incipiente de los modelos de negocio en inteligencia artificial. Aunque la empresa de Sam Altman reporta gruesos ingresos, la rentabilidad es todavía un objetivo que no se ha alcanzado.
Redacción: Luis Santiago Miguel Cabrera Gómez